jueves, 11 de noviembre de 2010

Emil Zátopek

De todos es sabido que en los bares se escuchan todo tipo de historias. Yo con 20 años de camarero a mis espaldas, podría hacer varios tratados. La historia que os traigo hoy me la contó un navarro que llegó una noche sin saber de donde, y al mismo sitio se fue. No se como se llamaba ni como llegó hasta mi bar, solo recuerdo el nombre del protagonista de su historia: Emil Zátopek.

Tampoco recuerdo porqué empezó a desgranarme la vida del corredor checo, el caso es que, salvando mis reticencias iniciales, me fue atrapando con su acento navarrico y su narrar ameno. La verdad es que la vida de Emil fue digna de admiración. A la épica siempre presente del deporte, se unían azares políticos, glorias al alcance de pocos y una caída estrepitosa... Ahí quedó todo. El navarro salió de mi bar tambaleándose, no le volví a ver pero dejó en mi mente el poso del gran Zátopek, que de vez en cuando se acerca a mi memoria. Y ha sido hoy, cuando hojeando una revista, me he topado con la noticia de la publicación de una biografía novelada del atleta. Se llama "Correr" y la firma Jean Echenoz... coño! se me ha puesto el vello de punta... El apellido es... Navarro!!


Casualidades aparte, que nunca se podrán confirmar, la glosa del libro comienza así: "En los juegos de Londres 48, al ver detrás del cartel de Checoslovaquia a un solo atleta desmañado, todo el mundo se ríe. Cuando ese mismo atleta cruza la meta en solitario en la prueba de 10 km., los espectadores estallan en un clamor..." El joven Emil trabajaba en una fábrica de calzado cuando empezó a correr. Abandonó su trabajo en 1945 para ingresar en el ejército de su país, del que fue campeón 8 veces en los 5 y 10 kms. En sus primeros Juegos Olímpicos consiguió el oro en 10 y la plata en 5. Pero sería en los siguientes Juegos cuando Emil pasó a la historia. En tan solo una semana ganó los 5 kms., los 10, y... la Maratón!!! Una auténtica barbaridad que le valió el apodo de "La Locomotora Humana". Otros 3 campeonatos de Europa y un bronce culminan su fantástico palmarés


Héroe en su país, fue ascendido a Coronel y saboreó las mieles del triunfo. Como tantos otros ídolos, cayó en desgracia. Durante la "Primavera de Praga", por dar su apoyo al político Dubcek que quería reformar el régimen comunista, fue expulsado del ejército, del Partido, desposeído de sus bienes y humillado públicamente. Tuvo que trabajar de barrendero para sobrevivir. Perdió todo menos una cosa, el cariño de sus paisanos que, como me contaba el navarro, a escondidas de la policía que siempre le vigilaba, le ayudaban con comida, dinero, e incluso barriendo las calles antes que llegara él, su gran ídolo.



En 1975 fué obligado a retractarse y solo entonces los comunistas rehabilitaron en parte su figura. Pero el daño ya estaba hecho. El 22 de Noviembre de 2000 moría en Praga, con sus logros deportivos un poco perdidos en el olvido, pero con el cariño de sus paisanos intacto.

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